Diario del Polo Sur

 

Viernes 19 de enero.- Almuerzo. Temperatura: -30,3°. Poco después de la partida hallamos un montículo noruego y nuestras propias huellas; las seguimos hasta la siniestra insignia negra que nos anunciará la victoria de Amundsen. Nos llevamos este estandarte y su asta para utilizarla como palo en el velamen del trineo. Actualmente hemos acampado sobre nuestras huellas a 2.400 metros, aproximadamente, de allí. Por el momento, pues, no hay más datos de los noruegos.

 

La meseta ofrece ondulaciones pronunciadas en esta latitud, más acusadas hoy que cuando marchábamos hacia el Polo.

 

Campamento de noche (R.2) Altitud: 2.810 metros. Temperatura: -28°; mínima: -30,1 °. Durante tres horas esta tarde, al comienzo, marcha fácil; después, hacia el fin de la etapa, durante hora y media, penosa.

 

Muy curioso el cielo. Densas nubes de nieve viniendo del sur pasan sobre nuestras cabezas produciendo una luz deficiente; a cada instante se funden en ligeros chaparrones y, en los intervalos, el sol aparece y el viento cambia al SO. El arrastre comienza a ser laborioso a lo largo de la última hora, aunque el trineo sea liviano y el viento hinche la vela, tanta nieve fresca vuelve mala la pista. Nuestras antiguas huellas han sido borradas por zonas y en su lugar se han formado sastrugi dentados. El viento juega con la nieve polvo como arena. ¿Cómo se explica que los surcos dejados por nuestro trineo, sólo tres días antes, hayan desaparecido en parte, mientras que los de los noruegos, de un mes, permanecen visibles?

 

                                                         Robert Falcon Scott, Diario del Polo Sur

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Diario del Polo Sur

 

El 14 de diciembre de 1911, Roald Amundsen llegó próximo al centro geográfico de la Antárida, a los 89° 45´ de latitud. El mismo día, pero a los 84° 8´, el equipo del capitán Scott hacía parada cerca del glaciar Beardmore:

 

Vuelan alrededor de la tienda, a la hora de la merienda, dos oscuros estercorarios. Les ha atraído sin duda nuestro Shambles Camp.

 

El 02 de enero de 1912, a los 87°20´8´´, el capitán Scott vió de nuevo un estercorario:

 

¡Por la tarde un estercorario! Evidentemente muy intrigado por nuestra presencia, el ave se posaba sobre la nieve delante de la columna y volaba algunos metros más lejos cuando nos acercábamos. Parecía hambriento. Un visitante extraordinario, considerando la enorme distancia a la que nos encontramos del mar.

 

El 09 de enero, a los 84°26´, el equipo de Amundsen, en su ruta de regreso, se topó con dos págalos (Stercorariidae):

 

https://antartidarecords.blogspot.com/2019/06/polo-sur.html

 

Tanto Amundsen como Scott, ¿se habrán encontrado exactamente la misma pareja de dichas aves, o tal vez, con individuos de una misma parvada?

                                             Robert Falcon Scott, Diario del Polo Sur

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