Antarctic: 77° 37’ S 165° 48’ E

 

Douglas Quin

Fathom (Taiga Records, 2010)

Antarctic: 77° 37’ S 165° 48’ E

Weddell seals (Leptonychotes weddellii), Leopard seals (Hydrurga leptonyx), Orcas (Orcinus orca) and ice fractures McMurdo Sound, Antarctica.

 


 

 

 

 

 

 

Regreso a la Antártica

 

 

Regreso a la antártica

 

no importa hacia donde te arrastre el viento

(Sí. Pero me gustaría ver a Séneca en este lugar)

La sabiduría consiste en mantener los ojos abiertos

durante la caída (¿Bloques sónicos

de desesperación?) Estudiar en las estaciones

de policía Meditar durante los fines de semana

sin dinero (Tópicos que has de repetir, dijo

la voz en off, sin considerarte desdichado)

Ciudades supermercados fronteras

(¿Un Séneca pálido? ¿Un bistec sobre el mármol?)

De la angustia aún no hemos hablado

(Basta ya. Dialéctica obscena)

Ese vigor irreversible que abrasará tus derroteros

 

Roberto Bolaño

 


 

Niebla

 

NIEBLA


La niebla ha ido adensándose
en forro azul-ceniciento
y cegando el mar nos hurta
la nidada de archipiélagos:
hembra tramposa y ladina
que marcha con pasos lerdos.

Difumina a Chiloé,
llega hasta Tierra del Fuego
y trueca en malabaristas
lomos de niño y de ciervo,
y mi bulto escamotea
sólo porque lloren ellos.

Ya las trampas le conozco
de Redondear el cerco
y hacer "la gallina ciega"
con el pastor o el arriero.
Ella ahora está jugándonos
el su sempiterno juego
y urde ballenas y pulpos
de un vago mar hechicero.
Nos da por bien ahogados,
perdidos y prisioneros,
aunque estarnos bajo de ella,
como Dios nos hizo: enteros.

Les cuchicheo a mis críos
que no es bulto, que es resuello,
que no es brazo de ahogarnos,
que es, no más, bostezo muerto,
que no peleamos con héroe
sino con blanco esperpento.
Y el huevo azul entreabrimos
a lancetadas de acentos
y se lo desbaratamos
con los dos calientes cuerpos.

En el acuario de niebla,
acribillado de engendros,
el remador de tres mares
se ha puesto a contar sucesos;
dice los lentos canales,
romances los estrechos
como quien devana mundos
con las manos y los gestos.

Ahora el viejo está contando
el largo relato añejo,
de las costas masticadas
por el mar de duros belfos
y está diciendo a la Antártida
que habemos y que no habemos...

La Antártida de su boca
sube como alción en vuelo,
el blanco animal divino
engolado y soñoliento.
Así con ella dormimos
fraternales y mansuetos,
la bestezuela del símbolo
y el indio calenturiento.

Nos acabamos en donde
se acaba igual que en los cuentos,
la Madraza que es la tierra
y acaba en santo silencio;
pero los tres alcanzamos
el apretado secreto,
el blancor no conocido,
el intocado Misterio.

Gabriela Mistral


 

The ice shelf’s song

 The ice shelf’s song

 "Winds blowing across snow dunes on Antarctica’s Ross Ice Shelf cause the  massive ice slab’s surface to vibrate, producing a near-constant  drumroll of seismic tones scientists could potentially use to monitor  changes in the ice shelf from afar, according to new research.

The ice shelf’s song is too low in frequency to be heard by human  ears, but it has been made audible here by geophysicist and  mathematician Julien Chaput, who sped up a 2015 recording of the ice  shelf’s vibrations about 1,200 times. "